domingo, 14 de junio de 2009

MUÑECAS EN FA…MAYOR

Desde la antigüedad, las musas y las ninfas han sido fuente de inspiración para la música y la poesía. Se le canta a la mujer amada, a la añorada, a la apetecida, a la prohibida, a la vanidosa, a la glamorosa, a la heroína, a la felona, a la frívola, y a la que yace en el santuario del amor truncado. En fin, canciones para todos los gustos con nombre propio y aroma de jazmín que el rock ha germinado para gozarlas con ardorosa pasión y frenético placer. He aquí algunas de ellas.

Candy
Iggy Pop & Kate Pierson

¿Se imaginan al famélico y disipado Iggy padeciendo de mal de amores? En este excelente tema de traza popera de su álbum Brick by brick (1990), la iguana se descama y muestra su piel vulnerable y nostálgica por Candy, un amor juvenil que un día lo dejó solo junto con su guitarra y cuyo recuerdo sigue clavado como espina en su revejido corazón. A dúo con Kate Pierson (voz de B-52), Iggy versea: “Candy, Candy, no puedo alejarte de mí. Todo el tiempo me estás agobiando, Te amo tanto. La vida es loca, nena”. Un reptil de tierno y sensible corazón había resultado el gran Iggy.


Oh, Sherrie
Steve Perry
Steve ejecuta este himno romántico dedicado a la nena que huye despavorida tras un infighting casero. Sin embargo, Sherrie resultó más cool que la radical Candy, y antes de acabar la canción (mejor dicho, el video) regresa a los brazos del decaído varón para vivir felices hasta que se acaben las perdices. Memorable hit del álbum Street Talk, de 1984, en la que encontramos un conjunto de buenas canciones interpretadas por un Steve Perry inspiradísimo y con las pilas alborotadas tras su separación temporal de la banda Journey.



Beth
Kiss
Ay Beth, el día que te enteres de las fechorías que hace tu marido cuando dice que está trabajando, dejarías de ser la ejemplar esposa y sacrificada madre que eres, para volverte una Lorena Bobbit cualquier noche en la que el zamarro llegue a casa apestando a alcohol y perfume barato. El batero Peter Criss (The Cat) compuso esta melosa canción en 1976 para el álbum Destroyer, un clásico de la historia de la música. Y pensar que ni a Simmons ni a Stanley les gustó la canción al principio porque -dijeron- era demasiado lenta para la banda. Eso sí, los pintarrajeados no fueron nada lentos cuando fueron a cobrar las millonarias ganancias que dejó este disco gracias a Beth. Para astuto, el gato.


Kimberly
Patti Smith
Kimberly es el nombre de la menor de las cuatro hermanas de Patti y un tierno suspiro en medio de la atmósfera telúrica del disco Horses, de 1975. Sin complejos y con voz atormentada, la poetisa del punk desnuda su talento para mostrarnos un retazo de su infancia pobre pero feliz, según su propia confesión: “Vivíamos en un granero viejo y abandonado donde cayó un rayo después del nacimiento de Kimberly. Yo salí con ella en brazos a mirar el granero en llamas. Cientos de murciélagos vivían dentro y se los oías gritar”. Patti Rules.


Suzie Q
Creedence Clearwater Revival
Si como decían antes, detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, en este caso cabría decir que detrás de toda buena banda hay una canción con olor a fémina. Y es que la bella Suzie Q, tema de 1957 escrito por Dale Hawkins, impulsó la carrera de CC Revival hasta la cúspide de la fama gracias a su inmortal riff. ¿Quién es Suzie Q? simplemente, como dice la letra, es alguien a quien amas, te gusta ver caminar, hablar y, sobre todo, te es fiel.


Black Betty
Ram Jam
Un súper danzable y frenético one-hit-wonder incluido en el disco debut de 1977 de este grupo cultor del blues y el hard rock. Cuentan que la versión primaria de esta canción aludía a un rifle o Mosquetón del siglo XVIII al que los soldados llamaban Black Betty, pues tenía la culata pintada de negro. Dicen, además, que el “bambalán” de la letra se refiere a la explosión que se escuchaba al activar el gatillo del arma. Sin embargo, el mensaje encierra una triste historia de incesto y violación. En su momento, activistas antirracismo en Estados Unidos acusaron a la canción de racista porque, supuestamente, insultaba a las mujeres negras.


Kayleigh
Marillion
Adorable criatura nacida en la etapa más fértil de esta banda británica de rock progresivo liderada, en ese entonces, por Fish. El Misplaced Childhood, de 1985, fue catalogado por muchos como el más comercial de los discos de Marillion, aunque dicho calificativo no le resta un ápice de conceptualidad a la obra. Kayleigh se bambolea entre un pop suave y una celosa instrumentación que lo hace escucharse joven a pesar de los años. La letra sirve de pañuelo al llanto delicado de un hombre que se latiguea por haber alejado a la ninfa de sus sueños. “Kayleigh, ¿es demasiado tarde para pedir perdón? ¿Podemos estar juntos otra vez? Nunca pensé que te extrañaría tanto”. Lo cursi no le quita exquisitez a esta canción.


Sweet Lorraine
Uriah Heep
“¿Te gustaría tomar esta poción mágica conmigo? ¿Hacer un viaje cósmico hacia tierras lejanas? Ella entiende, ya estuvo allá, en sus manos está el encontrar la puerta”. Parte de la tentadora letra evidencia la catadura más rockera de esta banda británica setentera. Curioso caso el de los Uriah: así como su nombre fue tomado de un malévolo y sombrío personaje de la novela David Copperfield, de Charles Dickens; su recorrido musical de alguna manera estuvo ensombrecido por bandas de mayor arrastre como Led Zeppelin, Deep Purple, Yes y King Crimson.

Athena
The Who
Cuando Pete Townshend conoció a la actriz Theresa Russell, quedó seducido por su blonda cabellera, sus ojos verdes y su mirada felina. La artista le preguntó: ¿who are you?, y cuando le vio la cara al viejo rockero, lo choteó. Pete, herido por el puñal del rechazo, escribió con sangre esta canción a la que tituló Athena (para evitar el roche, quizá). La rola fue incluida en el álbum, It’s hard, de 1982. “Athena, todo lo que quiero es complacerla, mi vida se ha ordenado y ella es la razón, sólo una palabra de ella y mis problemas acabarán, ella sólo es una chica, es una bomba”. Pobre Pete, ni su genialidad ni su abultada billetera convencieron a la bomba rubia.

Sweet Jane
The Velvet Underground
Loaded es un disco controversial por donde se le escuché. En una esquina están aquellos que lo odian porque significó un paso en falso de los Velvet hacia al infierno corruptor de lo comercial; en la otra, se apoltronan aquellos que le rinden pleitesía por contener las canciones más notables de la historia del grupo (algo en lo que no estoy del todo de acuerdo). Sea como fuere, Sweet Jane brotó de la imaginación genial de Lou Reed para convertirse en un clásico de todos los tiempos. La versión en vivo de 1978 resulta sumamente atractiva por el divertido intercambio de sopapos y caricias verbales entre Lou y sus enfervorizados fans.

Melissa
The Allman Brothers Band
Entrañable balada creada por Greg, el menor de los Allman, y que por esas cosas del orinoco no fue hit ni en Estados Unidos ni en ninguna otra parte del mundo. Formó parte del magistral álbum doble Eat a peach, de 1972, disco que fue lanzado pocos meses después de la muerte de su hermano mayor Duane. Según el mismo Greg, Melissa llegó a su vida de pura casualidad, como el amor verdadero: un día, cansado de tocar covers decidió a escribir algo de su propia inspiración. Al terminar la letra de una canción faltaba ponerle un nombre de mujer: ¿Bertha? ¿Diane?...ninguno le gusto. Días después, mientras andaba de shopping escuchó a una señora llamar a su pequeña hija “Melissa, ven aquí”. Greg quedó enamorado del nombre, se olvidó de las compras y corrió a terminarla y cantarla.

Mustang Sally
Buddy Guy
Fornida versión de este clásico que, a decir de los entendidos, es al blues lo que Strairway to heaven es al rock. Compuesta en 1965 por Mark Rice, fue Wilson Pickett quien al año siguiente la desancló del rythm & blues para colocarla en la palestra del pop. La señorita Sally es en realidad la cantante Della Reese, quien soñaba día y noche con tener a sus pies un Mustang 1965. Rice escuchó el petitorio de la bella dama y escribió la canción a la que tituló Mustang Mama, pero a sugerencia de Aretha Franklin cambió el Mama por el tierno Sally. Sabia decisión, porque ni Della ni Mama daban la talla para ir al volante del soñado Mustang.


Maggie May
Rod Steward
Un poema a la pérdida de la inocencia. Rod nos narra lo terrible que se sintió cuando a sus dulces 16 perdió la pureza a manos de Maggie, una mujer madura y curtida que, para colmo de males, rompió el corazón del mozuelo. Años después, siendo aún miembro de The Faces, Rod musicalizó su temprana vivencia sexual en una canción que se convirtió en un rotundo hitazo mundial. Lo mejor es que el escocés ni siquiera buscó a la “tía” Maggie para compartir las ganancias y recompensar así su ardiente performance. Linda forma de vengarse. El intro de cuerdas es uno de los mejores que he escuchado en mi vida.