
lunes, 29 de junio de 2009
EL REY Y LA REINA

miércoles, 24 de junio de 2009
“A MÍ CON VIDEOJUEGOS"
No lo digo yo, lo dijo el encanecido Jimmy Page cuando le pidieron su opinión sobre el Guitar Hero y el Rock Band. El ex Led Zeppelin subrayó la inutilidad de estos videojuegos para motivar a una persona a que se aficione a la música, tal como lo anuncian con bombos y platillos sus fabricantes y publicistas.
Lo de Page parecería una pataleta de abuelito renegón, pero no es así. Jack White, la otra pata que sostenía a White Stripes, ha secundado a Jimmy y ha dicho que estos juegos representan una pésima forma de enseñar a la gente a interesarse por la música. “Yo no le diría a la gente cómo aprender a tocar un instrumento musical, pero me daría mucha tristeza y me deprimiría saber que lo hará a través de este tipo de juegos” añadió.
No son los únicos que lanzan dardos a estos juegos. El gran Prince, un histórico del rock y del funky universal, declaró hace poco que les había tirado la puerta en las narices a unos representantes de Activision (fabricantes de Guitar Hero) cuando pretendieron negociar con él a fin de que hits como Purple Rain o When Doves Cry formaran parte del arsenal de música del popular videojuego.
“No estoy enojado con ellos, simplemente escuché que habían hecho como dos mil millones de dólares (por la venta de sus videojuegos) y vinieron a ofrecerme una porción muy pequeña por eso” se quejó el artista de Minneapolis acerca de la tacañería de Activision. El autor de Kiss consideró importante que los niños aprendan a tocar la guitarra de verdad: “A mí me tomó bastante tiempo y fue frustrante al inicio, pero tienes que ser constante”. Sin embargo, como un elegante príncipe y en tono flexible reconoció que estos simuladores musicales sí eran cool para aquellos que no tenían tiempo para aprender los acordes o que no estaban interesados en ello.
Los que sí están echando chispas son los sellos discográficos. La Asociación de la Industria Discográfica Estadounidense (RIAA, por sus siglas en inglés), en un informe de 2008 manifestó que las ventas de discos en dicho año bajaron en 11,8% a comparación de 2007, y que en cifras se traduce en unos 9,256 millones de dólares. Atribuían este descenso a las descargas que se ejecutan desde Rock Band y Guitar Hero. De igual manera, la Warner Music se mandó con todo y exigió a los fabricantes Activision y Mtv Games el 20% del costo de las descargas de las canciones o de lo contrario, impedirían que artistas de su catálogo se incluyan en las siguientes ediciones de los videojuegos.
Pero si en una esquina se ubican los detractores, también hay quienes se han visto favorecidos por la irrupción de estos videogames. Tim Riley, una de las cabezas principales de Activision, ha dicho que los sellos discográficos deberían estar agradecidos a Guitar Hero, puesto que han ayudado a encender en los más jóvenes el interés por aquellos artistas olvidados, que antes vendían entre 25 y 100 discos semanales y que hoy venden miles. “Sin el Guitar Hero, muchos jóvenes no sabrían quienes son Pat Benatar, Billy Idol, Spinal, entre otras viejas glorias del ayer que hasta hace poco estuvieron en el baúl de los recuerdos” añadió Riley.
Otro dato que Page y White desconocen y que proviene de Activision es que la banda de Steven Tyler, Aerosmith, ha ganado más dinero con los royalties de su videojuego que con cualquiera de los catorce discos de estudio publicados hasta hoy. Sin embargo, cabría preguntarse si todos esos royalties son los que en realidad se merecen los autores y compositores de grandes clásicos o es que –tal como dijo Prince- representa una mínima parte de la billonada que se llevan estas compañías por la comercialización de sus videojuegos musicales.
Ahora bien, el argumento de Activision sobre una mejor venta de discos gracias al Guitar Hero (y al Rock Band) podría rozar con la verdad. Lo he comprobado yo mismo. La vez pasada mi sobrino de 13 años de edad me habló sobre sus locas ganas de conseguir música de bandas ochenteras como Asia, Scorpions, Quiet Riot y Accept. Yo no lo podía creer, teniendo en cuenta que la última vez que lo vi –seis meses atrás- me hablaba solamente de Daddy Yankee, Tego Calderón, Héctor el Father y otros individuos ajenos a la escena rockera. ¿Y a su edad cómo llegó a conocer a algunos seres mitológicos del rock? Gracias a que su viejo, mi primo, un sibarita de la música, trajo de su último viaje a Estados Unidos el Guitar Hero Encore: Rocks the 80s. Cuando le informé a mi sobrino que la versión 5 de GH estaba a punto de salir, me dijo que ya estaba enterado y que le interesaría tocar música de Santana, pues lo había visto por televisión y le gustó la forma como “destrozó” su guitarra en el festival de Woodstock. Para rematarla me dijo: “A los Rolling Stones ya los conozco, tengo ya todos sus discos”. Así como va, probablemente mi sobrino le pida a mi primo que le compre una guitarra eléctrica y muchos discos la próxima Navidad. Total, el que puede, puede.
En suma, si la industria musical se está tambaleando por culpa de las descargas ilegales y la piratería (esa es una verdad irrefutable); a la luz de los nuevos acontecimientos, todo parecería indicar que los videojuegos podrían lanzarle un salvavidas para evitar que se ahogue. ¿Será posible eso? ¿Y por qué entonces las discográficas se quejan tanto y arremeten con juicios y demandas contra estos fabricantes de videojuegos? A lo mejor no quieren quedarse con centavos, sino pretenden llevarse una buena tajada de los millones que están obteniendo las compañías de Guitar Hero y Rock Band. La batalla recién está empezando.
viernes, 19 de junio de 2009
Cabezas de tapa II



de escoger a mi sustituta" (por Heather Mills)
Paul: "Sorry Linda, en lugar de sustituta entendí otra cosa"


Shock the monkey en Lima"
tristezas del espíritu de vez en cuando

como yo"

miércoles, 17 de junio de 2009
EL ÚLTIMO TRUCO

Según se informa en la página web del grupo, el disco estará en vitrinas gringas recién a mediados de julio, pero se le podrá solicitar vía Internet a partir del 23 de este mes; el mismo día que inicien su gira por Estados Unidos junto a Def Leppard y Poison (¿algún empresario se animaría a traer este combo musical a Lima?).
Como un adelanto, los truqueros nos presentan cuatro temas del The Latest, los cuales, tras haberlos escuchado, puedo decir que conservan el estilo hard rock - pop melódico que ha caracterizado al grupo en sus 35 años de carrera musical. Se aplaude el regreso de estos dinosaurios y esperamos que el título del álbum no sea un presagio de un futuro desbande.

Desde sus inicios en 1974, Cheap Trick ha estado conformado por Rick Nielsen (genial compositor y guitarrista –vean su solo en Dream Police), Robin Zander (vocalista), Tom Peterson (bajista) y Bun E. Carlos (baterista). Una curiosidad: Rick y Bun colaboraron con John Lennon en las grabaciones del Double Fantasy, en 1980.
Aparte del Live at the Budokan (1979), en mi opinión sus mejores álbumes son Dream Police (1979), Lap of Luxury (1988) y Special One (2003).
Para terminar, The Latest contiene el siguiente track list:
Sleep Forever (1:37)
When The Lights Are Out (3:26)
Miss Tomorrow (4:11)
Sick Man of Europe (2:08)
These Days (2:44)
Miracle (3:47)
Everyday You Make Me Crazy (1:17)
California Girl (2:47)
Everybody Knows (4:16)
Alive (3:36)
Times of Our Lives (3:59)
Closer, The Ballad of Burt and Linda (3:00)
Smile (4:12)
martes, 16 de junio de 2009
ALTURAS DE MACHU PICCHU

La idea de concebir Alturas de Machu Picchu nació de la cabeza de un peruano: Daniel Camino, quien como gran admirador (¿quién no lo es?) de la poesía de Pablo Neruda soñaba con musicalizar sus bellos poemas en los que canta deslumbrado a la grandeza de la creación humana que edificó esa maravillosa ciudad al pie de las nubes.
A Camino no le fue fácil convencer a Los Jaivas embarcarse en este proyecto. Y es que al principio, los chilenos no tomaron muy en serio la idea de Camino, pero luego de darle vueltas al asunto pusieron instrumentos e inspiración a la obra. Transcurrido el tiempo, Alturas…se ha convertido en un disco de culto y, quizás, en uno de los trabajos más célebres de esta banda chilena a lo largo de sus 46 años de exitosa trayectoria.
Les presento extractos del especial de televisión que Los Jaivas grabaron en las alturas de Machu Picchu, casi besando el firmamento, entre el 9 y el 12 de septiembre de 1981. La producción estuvo a cargo de Canal 13 (Chile) y Radio Televisión Peruana (RTP) y, como verán, lo presenta el también célebre escritor Mario Vargas Llosa, por la misma época en la que conducía su programa domininical La Torre de Babel.
miércoles, 10 de junio de 2009
KATUNGA Y YACO
Demasiado contundente, ¿no? Es que estaba convencido de que así era. Y digo era porque hasta hace poco pensaba que este clásico de 1976 había sido el responsable único de mi pasión enfermiza por ese ritmo trepidante que es el rock & roll. Pero no. la verdad monda y lironda resultó siendo distinta. Me acabo de enterar.
En primer lugar, no fue a los siete años cuando el rock entró a mi vida. Fue a los cinco. ¿Qué cómo es posible que recuerde eso con tanta claridad? Fácil, porque este nuevo apunte no lo tenía yo, sino mi madre, la autora de mis días. En efecto, hace unos días, mientras ella navegaba por la web buscando portales conteniendo las nuevas tendencias en cuanto a peinados y maquillaje (ella es cosmetóloga), de casualidad se topó con este blog. La verdad no me explico cómo mamá llegó a mi bitácora a partir de su repaso por páginas de belleza y estilo. Pero bueno, sigamos.
Días después de su hallazgo, en pleno almuerzo me dijo que lo primero que le llamó la atención fue que en lugar de mi foto estuviera la imagen adusta del águila, la cual la dejó algo pasmada. Y es que después de tantos años recién se enteraba de que su hijo admiraba a “un ave tan altanera que vuela alto para beber el viento”, como diría el poeta Zorrilla.
Pero luego me lanzó una flor de hierro candente: hijo, eso de que la primera canción de rock que escuchaste fue Hotel California no es verdad.
Al escuchar su voz firme y convincente, mi proceso de masticación y engullimiento sufrió una leve alteración: no supe si tragar o botar la comida por la inesperada novedad.
Mi silencio postrero le otorgó a mi mamá la oportunidad para seguir explayándose y continuar con su versión de los hechos:
- La primera canción de rock que escuchaste fue Mirá para arriba, mirá para abajo, de Katunga, ¿te acuerdas?”.
- ¿Qué?
- Claro, cuando te traía a la casa del Jardín lo primero que me pedías, antes de que te sirviera tu almuerzo, era que te pusiera el 45 de Katunga en el viejo tocadiscos.
- ¿Cómo?
- Sí, sí. Si no me crees, pregúntale a tu padre, él no me dejará mentir.
- No, no. Te creo mamá. Lo que sucede es que siempre pensé que la primera había sido Hotel California y que la había escuchado en el radio a transistores Cougar que mi tío Hernán me obsequió a los siete años.
Y enseguida se mandó con otra pepita que me supo a joda:
- Pues no. A ti te gustó la música desde muy pequeño. A los 3 y 4 años adorabas las canciones de Yaco Monti, pero, sobre todo, te encantaba bailar, a diferencia de hoy que no mueves un solo cabello y te pones a tomar cuando vas a fiestas.
- ¿Yaco Monti?
- Claro, Vanidad era tu favorita y te gustaba oírla una y otra vez, hasta que el disco se rayó y tuvimos que comprarte otro.
- ¡Plop!
Intenté en vano aclararle a mi madre que Katunga no era precisamente un grupo de rock; bueno, en parte sí, porque sus integrantes tenían raíces rockanroleras y provenían de grupos como La Joven Guardia, Los Walkers, Piel Tierna, entre los muchos que sonaron en Argentina en los años sesenta y setenta. Algunos decían que Katunga cultivaba una especie de afrorock; otros los tildaban como ahijados de Santana, aunque no lo creo así por sus canciones son más pachangueras y muchísimo menos ácidas que las de Carlitos. Eso sí, para una gran mayoría, su música estaba catalogada dentro del género de lo inclasificable. En fin, pese a las definiciones e indefiniciones, no se puede negar que Katunga causó furor en su época.
¿O sea que ahora resulta que mi alma rockera se encendió por obra y gracia de este grupo argentino? Para serles sinceros, no me hace mucha gracia el asunto, así haya sucedido como producto de una cosa de niños. Ahora que ha pasado el tiempo, mis gustos están bastante alejados de esa canción. Dice en parte de su letra: “Veras el camino que Dios te ha marcado de amor y trabajo”. No sé, imagino que hoy sería considerada una canción de autoayuda o reflexión, digna de cantarse en liturgias, cursos de motivación para vendedores o como parte de terapias de grupos de rehabilitación de alcohol y drogas (dicho esto con todo respeto, claro está); pero entiendo que en su tiempo, su letra y sobre todo su tonada fiestera y melodía pegajosa resultaban incitantes y rayaban en las parrandas de todas las edades y sectores sociales.
A pesar de conocer la verdad seguiré fiel a mi espíritu insurrecto y continuaré encerrado en mis principios rockeros (algunos me dirán encasillado), por lo que no cambiaré el texto del perfil de este blog. Hotel California es y seguirá siendo para mí la rola que me hizo ver la vida de distinta manera.
viernes, 5 de junio de 2009
VIDAS SECRETAS
A lo mejor me equivoco y el arquitecto de esta lista, el respetado señor Simon Jablonski, ha sido capaz de cumplir el sueño de muchos fanáticos (me incluyo) de leer y releer todos, pero todos, los libros y biografías de celebridades rockeras (autorizadas y no autorizadas) desde los años cincuenta. A lo mejor resulta que, en efecto, Simon es un PhD en “Rockología” y, entonces, bien por él y a mí que me den un patadón en el trasero por incrédulo y envidioso.
Pero bueno, cada quien publica lo que le da la gana, lo que puede y hasta donde le dé el presupuesto. Ahí les va la lista. Todas están en inglés, pero algunas circulan en castellano, incluso por estos lares. Si les alcanza el billete no dejen de adquirirlos.

1. The Dirt – Motley Crue
Motley Crue & Neil Strauss

2. Down the highway – Bob Dylan
Howard Sounes

3. Inside Out – Pink Floyd
Nick Mason

4. The Dark Stuff
Nick Kent

5. When Giants Walked the Earth - Led Zeppelin
Mick Wall

6. Lowside of the Road - Tom Waits
Barney Hoskyns

7. Dear Boy – Keith Moon
Tony Fletcher

8. Meetings with Morrissey
Len Brown

9. Tearing Down the Wall of Sound – Phil Spector
Mick Brown

10. Nirvana: the True Story
Everett True
De todas he leído la de Mason, en la que, con honestidad y sin tapujos, en algunos pasajes habla pestes de sus ex compañeros y, en ocasiones, deja mal parado al diamante loco, Syd Barret.
La de Nirvana, en la cual Everett True demuestra que es la única persona en este mundo que conoce al revés y al derecho la historia del grupo pero, sobre todo, la personalidad al límite de Cobain, mucho más que Courtney Love y quizás el mismo Kurt.
Finalmente, la de Led Zeppelin, que ya tiene como cinco leídas.
De las otras no podría comentar porque ni siquiera las he hojeado. Creo que ha llegado el momento. De hecho la primera será la de Keith Moon.
lunes, 1 de junio de 2009
LSD: Leary Señor Droga

Entre las bandas hoy consideradas clásicas, los Grateful Dead fueron quizás los que hicieron del empleo desinhibido del LSD el germen de inspiración para sus canciones. Piezas como la recordada Trukin', convirtieron a la banda de Jerry García en invitada fija de los acid-test; recordados espectáculos a los que acudían multitudes, no sólo para disfrutar de la música, sino para regocijarse con las luces, el colorido y otros efectos visuales que se solían acompañar con LSD.
No, no, no, él está afuera observando
Timothy Leary está muerto
No, no, no, él está observando
El volará en su avión astral
Te llevará de viaje alrededor de la bahía
Te traerá el mismo día
Timothy Leary, Timothy Leary
He estado buscando por lo alto y por lo bajo
No conseguiré saber lo que soy
hasta el día de mi muerte
(…)
Le pregunté a Bob Dylan
Le pregunté a The Beatles
Le pregunté a Timothy Leary
Pero no él me pudo ayudar
Los Beatles plasmaron en algunos de sus vinilos su elevada (y temporal) predilección por el ácido. El más evidente y polémico fue Lucy in the Sky with Diamonds, a la que muchos veían casi como un mandato, nada subliminal, hacia el consumo del alucinógeno.
En los setentas el LSD fue desplazado por los opiáceos. Timothy Leary, por cierto, sobrevivió a la marejada y su vida se transformó en un permanente, entrar y salir de prisión, acusado casi siempre por posesión ilegal de drogas. Ya para principios de los ochentas su notoriedad había caído radicalmente, y en 1996 le diagnosticaron un cáncer terminal de próstata.