miércoles, 21 de febrero de 2007

Van Halen salta al ruedo otra vez

A lo mejor eso de “saltar” suene como un gancho al hígado para muchos incondicionales del grupo, teniendo en cuenta de que Jump (del 1984), es posiblemente una de las dagas que Van Halen infligió mortalmente a su música, llevado por ese afán marketero y comercial que persigue (y alcanza) a muchos grupos que nacen buenos, pero que se corropen en el “star system”.

Y créanme, estoy de acuerdo con aquellos que piensan así, pero no encontré otro titulo más llamativo para dar a conocer el regreso (una vez más) de este legendario grupo californiano, conformado hoy por un sobreviviente del cáncer, Eddie Van Halen, su hijo Wolfgang, su hermano Alex, y, cómo no, la figura poderosa y siempre escandalosa de un envejecido David Lee Roth, imagen de ese Van Halen de los años setentas.

Y claro, si no es por Dave, pues dónde está el chiste. Curioso porque si se trata de destacar un regreso triunfal, no se crearía tanta expectativa ni se hablaría tanto si Sammy Hagar (ex cantante) o el mismísimo Michael Anthony (ex guitarrista), decidieran pegar la vuelta a su “alma matter”. En fin, como casi todo el managment de estos días, la gente está dispuesta a invertir millones por ver de nuevo a dos (ex) enemigos en el escenario.


Golpes, escupitajos y fuckings de por medio se confirmó entonces que David volverá al lado de sus viejos colegas de Van Halen. Dicen que el arreglo se concretó el pasado diciembre en el estudio de Eddie y que, por obra y gracia de las buenas voluntades de ambos, sumado a unas cuantas hectáreas de botellas de cervezas y otras hierbas santas, comenzaron a planear su debut en los escenarios como en sus mejores años. Como no podía ser de otra manera, el website Billboard.com, informó que los viejos colegas y grandes enemigos íntimos ya concretaron cerca de 40 recitales dentro de Estados Unidos.

Por los hijos...todo
En una entrevista con la revista Hit Parader, Eddie Van Halen explicó que su “romance” con el viejo David renació por iniciativa de su hijo Wolfgang, actual bajista de la banda. Así es como, según Eddie, su “pequeño” Wolfie le dijo un día que amaba los viejos temas del grupo y que serían fáciles de aprender y muy divertidos de tocar. Eddie, embriagado de emoción por el inesperado homenaje de su primogénito, obligó practicamente a su hermano Alex para que llamara al hasta entonces olvidado David. Lo llamaron, intentaron convencerlo, y finalmente lo lograron, previos acuerdos legales con abogados sobre derechos de “esta es la mía, esta es la tuya”.


Y así, como en un cuento de hadas, el retorno se dará en un momento en el que el grupo está ad portas de ingresar al hall of fame del rock and roll, aunque no se habla todavía de un futuro disco, porque todo hace pensar que, como en anteriores ocasiones, este amiste tenga la duración de una de las canciones más populares y malas del grupo: Jump.