miércoles, 21 de julio de 2010

The Wall en Berlín: 20 años después

En abril de 1945, en el epílogo de la Segunda Guerra Mundial, la bella y casi sacrosanta ciudad de Berlín fue bombardeada por las fuerzas aliadas que intentaban acabar de una vez por todas con las debilitadas huestes hitlerianas. El 80% de la ciudad quedó destruida y miles de civiles -hombres, mujeres y niños que nada tenían que ver con fantasías megalómanas y reinos de mil años- murieron producto de los bombardeos y los incendios.

Uno de los lugares que quedó en ruinas fue el Postdamer Platz, un sitio donde, paradójicamente, años atrás se había instalado el primer semáforo de Europa, pero que tiempo después se asentaría como símbolo de la locura y la pérdida de la brújula del hombre en busca de hacer realidad un sueño absurdo y demencial.

En ese mismo lugar, 45 años después, un 21 de julio de 1990, se realizó uno de los conciertos más grandiosos y espectaculares de la historia del rock y de la música: The Wall Live in Berlin, una idea concebida por el cerebro de Pink Floyd, Roger Waters.

The Wall fue un álbum lanzado en 1979 bajo diversos conceptos entre los cuales resaltaban los relacionados con el fracaso, la violencia, la educación infantil represiva y abusiva, la locura, pero, sobre todo, la guerra. Esos mismos temas sirvieron para fecundar la idea de realizar un concierto que, de alguna manera, sirviera como un recuerdo de los trágicos hechos de antaño y un homenaje a los caídos. La iniciativa coincidió, además, con el fin de las dos alemanias separadas por el Muro de Berlín que simbolizaba vergonzosamente la opresión, la injusticia y la intolerancia.

A las 10 de la noche de ese 21 de julio se abrieron los fuegos con la participación de algunas bandas locales como teloneras. Las cifras oficiales hablan de casi un cuarto de millón de asistentes con boleto en mano, pero, a decir del propio Waters, unas cien mil personas más ingresaron al recinto, formando un impresionante marea humana que desde el escenario se alejaba por el horizonte hasta el infinito.

En la primera parte del concierto se aprecia la construcción paulatina de una impresionante pared que al final logra alcanzar una altura de 25 metros de alto por 168 de largo. Es alucinante ver la extraordinaria precisión ingenieril utilizada para colocar los gigantescos ladrillos, mientras la banda continúa tocando hasta quedar encerrada detrás de la construcción. En la puesta del último bloque se escucha el Goodbye Cruel World, canción que da por terminada la primera mitad del espectáculo.

Para la segunda parte, la enorme superficie de la pared funge de ecran en donde se proyectan vídeos y animaciones, así como algunas escenas verídicas tomadas del mismo Muro de Berlín, que hasta hace pocos meses se erigía en ese mismo lugar. La gente apunta sus manos hacia el cielo en señal de alborozo, en tanto suenan las notas del himno antibélico Bring the boys back home. Cientos de bailarines y extras desfilan con paso marcial sobre el escenario y levantan antorchas en señal de respeto a aquellos ausentes que siguen iluminando Berlín desde un lugar sin respuesta.

Luego, el escenario se transforma en una gigantesca plaza y, por momentos, en campo de maniobras, donde desfilan camiones militares con la marcha de la Banda Combinada de las Fuerzas Soviéticas en Berlín para, enseguida, escuchar el célebre "balconazo" a cargo de Roger Waters, transformado en dictador con una facha tan extravagante como temible. A estas alturas, la imaginación de los espectadores experimenta una fractura por lo inimaginable del espectáculo.

Se proyectan imágenes de los martillos gigantes extraídos de The Wall, las marionetas y globos gigantes de El Profesor, el infaltable Cerdo que se pasea por el cielo, un helicóptero, y el gran final de The Trial, en donde El Juez ordena "derrumbar esta pared". Al final, El Muro es derribado, lo que causa un estremecimiento que brota de las pieles y gargantas de los cientos de miles de afortunados testigos. Vale la pena ver este glorioso instante musical cuantas veces se pueda en su versión en DVD. Yo ya voy por la décima vez.

Cantantes y bandas que acompañaron a Roger Waters en esa inolvidable noche:

  • Scorpions
  • Cyndi Lauper
  • Thomas Dolby
  • Sinéad O'Connor
  • The Band
  • The Hooters
  • Joni Mitchell
  • Bryan Adams
  • Jerry Hall
  • Van Morrison
  • Marianne Faithfull
  • entre otros..