martes, 13 de abril de 2010

Las número 1 del ranking de Radio Doble 9

Ahora que casi casi se ha confirmado la venta de Radio Doble 9 a Corporación Universal (propietaria de Radio La Karibeña (ex Radio A), La Kalle (ex Radio Zeta Rock & Pop) y Revelación (ex R 700)), comparto con ustedes un lista de 26 canciones que, desde 1984 hasta 2009, encabezaron la lista de las siempre esperadas 99 de la radio rock en Lima.

Este ranking se emitía cada víspera de Año Nuevo y, si mal no recuerdo, hasta bien entrados los noventa también se incluía la lista de los mejores spots comerciales elaborados en las salas de grabación de radio. Recuerdo mucho, por ejemplo, los del “Loco Busem”, "OP", Galerías Persia y aquellos en los que se oía la graciosa voz del "chapu". Casi todos eran un cague de risa y un verdadero desafío a la creatividad.

Disfruten entonces con estas canciones y si quieren derramen unas lágrimas con el recuerdo de una radio que marcará época en la radiofonía nacional. Es probable que su destino sea propalar cumbia, reggaeton, rock en español o los sempiternos y repetitivos hits ochenteros, porque por estos días el rock alternativo, el indie, el grunge, el nu metal y otras corrientes no son negocio, según predican los nuevos amos de la FM en Lima.

Hasta siempre 99.1. Siempre perdurarás en nuestras mentes como aquel espectro musical con el que crecimos
y pusimos en ristre nuestra rebeldía frente a la agresión musical perpetrada por otras radios que un día cambiaron de rumbo musical por cuestión de negocios o masividad, principios a los que tú nunca te doblegaste.


1984: John Waite - Missing You






1986: Chris De Burgh - Lady in Red













1989: Roy Orbison - You Got It



1990: Black Crowes - Hard to Handle



1991: R.E.M. - Shiny Happy People



1992: Spin Doctors - Two Princes




1993: 4 Non Blondes - What's Up



1994: The Cranberries - Zombie



1995: Silverchair - Tomorrow



1996: Dishwalla - Counting Blue Cars





1997: Third Eye Blind - Semi-Charmed Life













2000: Incubus - Pardon Me




2001: Linkin Park - In the End




2002: Trust Company - Downfall



2003: The White Stripes - Seven Nation Army



2004: Muse - Time is Running Out



2005: Death Cab for Cutie - Soul Meets Body



2006: The Killers - When You Were Young



2007: The Killers - Read my Mind



2008: The Killers - Human




2009: Silversun Pickups - Panic Switch


sábado, 10 de abril de 2010

Mi mascota es un monstruo

Dicen que con el tiempo los perros se terminan pareciendo a sus dueños y la mayoría de veces se los echan al hombro o mejor dicho al lomo. Lo mismo sucede con algunas bandas que acaban sucumbiendo ante la figura empática de su fetiche y la convierten en una especie de talismán de la buena suerte.

Por ejemplo, nadie duda de la fuerza arrolladora de Iron Maiden pero ¿acaso sus shows serían tan rabiosamente esperados sin la aparición de Eddie The Head? Otra: ¿Las tapas de los discos de Megadeth serían tan catastróficamente espectaculares sin el protagonismo de Vic Rattlehead? Una más: ¿The Misfits tendría la misma recordación y millonaria cantidad de fans y antifans en el mundo sin el impulso multimediático de Fiend Skull? Difícil saberlo a estas alturas, pero fácil de imaginarlo.

Aquí van algunas historias mínimas sobre esas “monstritos” que no sólo se han convertido en objeto de culto de fanáticos, sino también de gente que en su vida ha escuchado música de algunos de estos grupos; simplemente, en plan de poseros, los lucen y muestran con orgullo en polos, tatuajes y pines. Quizás en forma inconsciente, estén tratando de rescatar ese oxígeno de rebeldía que los años y el peso han ido extinguiendo. Como dice un slogan: la imagen lo es (casi) todo.


Vic Rattlehead (Megadeth)


Criatura concebida como fruto de una rara simbiosis entre neuronas algo tostadas, bebidas espirituosas y hierbas de todos los colores absorbidas por Mustaine. La sacó de su cabeza justo en una época en la que soñaba con vengarse de Metallica por la ignominia de haberlo expulsado de sus filas.

El acta de nacimiento de este esqueleto torturado, figura emblemática de la aniquilación social y política del mundo, parece escrita por Hannibal Lecter y se encuentra en la letra del The Skull Beneath the Skin: “Preparen el cuero cabelludo del paciente para desplegarlo, el metal tapa sus oídos, no escuchará lo que decimos, sólido visor de acero, remachado sobre sus ojos, grapas de hierro cruzan sus mandíbulas, así nadie oye sus gritos”.

Este 2010, nuestro escalofriante pero entrañable Vic cumple su primer cuarto de siglo de existencia, habiéndose convertido en objeto de adoración por parte de los millones de devotos de Megadeth en el mundo.


Snaggletooth (Motorhead)


Entrañable engendro, retoño del genial y autoproclamado bastardo Joe Petagno, amigo personal de Lemmy y artista de envidiable trayectoria en el diseño de carátulas y símbolos para bandas y solistas del rock. Esta alucinante efigie capaz de cortarte la vista con sus filosos colmillos apareció en la portada del primer álbum homónimo de la banda, en 1977. Según el propio Pentagno surgió gracias a una pesadilla que tuvo en el que vio el resultado del incesto entre un gorila, un lobo y un perro con una indefensa calavera. ¡Gulp!

Por esa época, algunos lo consideraban una imagen demasiado hardcore debido a su crudeza, por lo que al principio se dudo de que fuera a tener aceptación y provocara alguna maldita censura. Que tal embarrada hubieran perpetrado si decidían no lanzarla, más aún cuando la fiereza de Snaggletooth ha de haber inspirado al creador de El Depredador debido a su extraordinaria similitud.

En setiembre de 2007, Pentagno mandó literalmente al diablo a Singerman Entertaiment, empresa que maneja los restos de Motorhead, y anunció que ya no haría los diseños de la banda. ¿Qué más se puede decir tras la disolución de este pacto de sangre entre Lemmy y Pentagno? Simplemente que aparte de haber logrado explotar los cerebros de adictos headbangers por más de treinta años con su potente música, Motorhead le debe en parte su larga vida y éxito a su mascota Snaggletooth, y a Pentagno, por supuesto.


Eddie The Head (Iron Maiden)


Sin temor a equivocarme, Eddie debe ser uno de los personajes más populares y carismáticos de toda la historia del rock. Su portentosa y santificada presencia en el escenario genera tanto fervor que es capaz de poner de rodillas y hacer besar el suelo al incrédulo más radical de la Tierra.

Eddie tiene la cara de uno de sus padres, Dave Beasley, ingeniero de luces de la doncella desde sus épocas más remotas; mientras que el cuerpo lo adquirió de su otro progenitor, Derek Riggs, quien finalmente aprovechó para poner su granito de arena en el perfeccionamiento del rostro del agraciado muñeco. Como fuente de inspiración, Riggs tomó la imagen de una antigua propaganda empleada en la guerra de Vietnam en donde aparece una cabeza carbonizada de un soldado junto a un tanque.

Eddie padece de múltiple personalidad: ha sido paciente psiquiátrico, momia, aviador de la Segunda Guerra Mundial, cyborg futurista y muchas otras, algunos con mayor o menor calidad, pero nunca faltó en ninguna portada de Iron Maiden.


Not Man (Anthrax)


Tiene aspecto de suegro que desea ver al yerno enterrado en una fosa, de comerciante estafador nacido en el medio oriente y venido a menos, de tío oligofrénico de Mario Bross, de vetusto comercializador de drogas de un solar de Barrios Altos, de inquilino perpetuo de un pabellón psiquiátrico de máxima seguridad.

Personalmente, a mi no me gusta nada, pero de eso se trata el bussiness de Anthrax ¿no?: zurrarse en lo que digan fans y detractores, ellos siguen haciendo la música que les da la gana, no en vano llevan casi 30 años de demoledora vigencia. En tiempos en que el álbum I am the Man vio la luz, Scott y su mancha quisieron autoparodiarse y crearon esta antipática cabeza que, según cuenta la leyenda, Scott encontró dibujada en un afiche de una tienda de discos. Dicen que los chicos de Anthrax pagaron los respectivos derechos de autor, pero por si acaso, no le digan nada a Armando Massé.


Fiend Skull (The Misfits)


Íconos del punk americano y precursores del horror punk. Aparte de su frenético guitarreo, su accidentada historia plagada de conflictos y sus muchas “resurrecciones”, buena parte de su popularidad se debe al impacto generado por su símbolo: el pálido y huesudo Fiend Skull. Ataviado en su túnica y capucha, Fiend se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas en el mundo entero. Es impresionante la cantidad de veces que Fiend ha aparecido en producciones de cine y televisión. Sus fans no son necesariamente fans de The Misfits y por eso entre sus muchos seguidores se cuentan a artistas, deportistas, actores y hasta los poseros de siempre que en su puta vida han escuchado un disco de la banda.

Muy suelto de huesos Jerry Only, vocalista y miembro original de The Misfits desde su génesis, dice respecto a Fiend Skull: “Si Fiend ha trascendido en todos estos años es prueba de que todos tenemos una especie de adoración por el arte del horror y la muerte”. Y no le falta razón. Qué viva el morbo.


Pumpkin Head (Helloween)


En los arranques de los ochentas, Kai Hansen y Piet Sielck se juntaron con Ingo Schwichtenberg y Markus Grosskopf, estos últimos provenientes de la banda Traunschiff. Luego Piet se alejó y lo reemplazó Michael Weikath, y como Kai no podía tocar y cantar al mismo tiempo, intentaron reclutar a Ralf Scheepers, pero este dijo “nicht”. Un buen día apareció Michael Kiske y dijo “Ich will singen” (quiero cantar). El resto de la banda, después de escucharlo, respondió:
Du bist ein guter Sänger, ihr seid die gewählten (cantas bien, eres el elegido). Juntos, entonces, grabaron muy buenos discos, pero en 1987 lanzaron el álbum Keeper of the seven keys part I, considerado el polvo fundacional de lo que se conocería en adelante como Power Metal. Luego vino el Keeper of the seven keys part II y esta vez los teutones llegaron al clímax de su carrera pues se convirtieron en ídolos en Estados Unidos y en el resto del planeta. ¿Y la calabaza Pumpkin Head?...ah, sí, me olvidaba: fue idea de Kai.

Continuará…


miércoles, 31 de marzo de 2010

Franz Ferdinand en Lima: una descarga musical de mil voltios



foto: cortesía vivacity.pe


Lo de Franz Ferdinand fue un coctel bien servido de rock, funky, disco, punk, new wave y nitroglicerina pura. La descarga apabullante de energía puesta en cada interpretación, los navajazos guitarreros y las explosiones de la batería desataron una histeria colectiva incontrolable. Todos disfrutamos con el vértigo generado por estos escoceses quienes, como el mejor whisky, te embriagan con su estilo fino pero arrollador.

martes, 19 de enero de 2010

METALLICA: EL RUIDO MÁS INFERNAL, ASOMBROSO E INOLVIDABLE QUE HE ESCUCHADO EN MI VIDA


"¿Quiéren ruido?" preguntó James Hetfield a la platea, en un inglés amablemente pausado para que todo el mundo lo entendiera. La respuesta al unísono de los casi cincuenta mil fanáticos que abarrotaron el coloso de la Universidad San Marcos era obvia: "yeah, mother fuckeeeer...", y fue entonces que de un certero dinamitazo se dio inicio a lo que he de llamar: EL RUIDO MÁS INFERNAL, ASOMBROSO E INOLVIDABLE QUE HE ESCUCHADO EN MI VIDA.

Y ese ruido auténtico contrastó con el silencioso trabajo de hormiga de la logística impuesta por los organizadores. Hasta donde vi, la fiesta se llevó a cabo en paz: gente emborrachándose con ron, cerveza, whisky (de sobrecito) en la vía pública pero sin armar broncas, comerciantes aprovechando la ocasión para ganarse la vida vendiendo sus polos negro-metálicos a 20 lucas, el (normal) tránsito caótico, propio de un martes cualquiera, etc., todo normal, sin fallas. Adentro, cuatro cordones de seguridad te revisaban hasta los dientes. La venta de cerveza rayó: a diez lucas el vaso gigante que equivalía a una botella grande de Brahma. Un stand con polos de la banda, dizque originales, a 50 lucas (un asalto, realmente, los modelos de bazar suelo tenían más gracia), colas interminables de meones en los minúsculos e incómodos baños portátiles.

Las siete. La oscuridad empieza a asomar y la gente empieza a reclamar ya la presencia de Metallica. Nada. Faltan dos horas aún para la masacre, pero todo el mundo empieza a impacientarse. Nadie entiende razones; es que han sido 29 años de espera; de mirar al cielo cada vez que se lanzaba algún álbum de la banda y preguntarse: ¿cuándo vienen, carajo? La gente empieza a aplaudir a ver si por ahí se hace el milagro de adelantar el concierto. Algunos -sobre todo los más bebidos- empiezan a jugar con sus air guitars, otros arman sus puchos de marihuana y se alucinaban ya en el ojo del huracán de cuerdas que se desataría más adelante.

Las siete y treintaitantos. Black Sabbath, Alice Cooper, Iron Maiden y otros clásicos desaparecen de los parlantes y dan paso a Nekropsia. Los compatriotas empiezan a aporrear las guitarras, el bajo y a sacarle tripas a la batería. La gente responde: "que toque Libidooo", "quiénes $%#" son ustedeees", "toquen rápido y lárguenseee", en fin, tantas otras frases que la banda nacional se tiene que tragar. ¿Qué más pueden pedir? Están abriendo un show de Metallica, cosa que en sus casi 20 años de existencia jamás hubieran imaginado, así que, tranquilos nomás, los muchachos siguen tocando y se llevan los gritos al culo.

Nueve y veinte. Ni mierda. La gente observa una y otra vez el boleto: 9 pm. Ya está al borde del paroxismo. Nuevamente se oyen gritos, esta vez de voces más gangosas, como de borrachos que quieren mas trago: "Carajo, sean puntuales", "mañana tengo que trabajar, salgan rápido yaaaa", "oe, aprendan de los ingleses". Imagínense, peruanos exigiendo puntualidad. Graciosa ironía.

Nueve y veintiocho. Por fin el cielo limeño acentúa su oscuridad para que el resplandor del escenario se vea en Tacna y Tumbes. Se escuchan las primeras notas de la antológica pieza de Ennio Morricone, The Extacy of gold y, de pronto, un joven Clint Eastwood aparece en escena como preludio a la aparición de "Los cuatro jinetes del apocalipsis". El fuego ardé a 5 mil grados centígrados, el ruido está en su máximo nivel, la euforia se desata sin concesiones, las tribunas a punto de venirse abajo. Metallica estalla en el escenario. James, Lars, Kirk y Robert no lucen igual que cuando los ves en un DVD, por más equipo High Definition que tengas en casa; juntos, en vivo y en directo, representan un solo ente, un solo monstruo de cuatro cabezas al que todos adoran con religiosidad y entregan sus almas con devoción insana.

Creeping Death inauguró la pirotecnia musical, le siguieron un compacto de canciones entre las cuales desataron mayor furor: For whom the bell tolls, Fuel, Harvester of sorrow, The end of the line y otras que, basicamente, pertenecen a su repertorio de los últimos años y, en especial, al álbum que da nombre al tour, "Death Magnetic". "Ustedes se merecen esto y mucho más" dice James en su tarea de seducir al respetable, cosa que resulta en vano, porque el público hace rato cayó rendido de la emoción y a cada palabra responde con un sonoro: "Yeaaaah, aquí estamos".

Digamos que, hasta cierto punto, el público gritaba, saltaba y se molía a codazos y rodillazos en los pogos que se armaban en algunos sectores de la cancha, pero también se escuchaban gritos desaforados exigiendo a la banda las canciones ochenteras: las más famosas y las de culto, para así armar la fiesta completa. Y así ocurrió.

Surgieron de las combustibles cuerdas de James: One, Master of Puppets, Battery, Nothing Else Matters; por mencionar algunas que, ahora sí, provocaron shock en la gente. La conmoción se generalizó. Lenguas de fuego subían más la temperatura, inacabables bombardas iluminaban el cielo, ráfagas de luces parían desde todas partes y el frenesí musical se tornaba indetenible. En las tribunas nadie permanecía sentado y con sus dedos apuntando directo a las estrellas, como agradeciendo a los dioses por tan absoluto y grandioso espectáculo.

El puntillazo final fue con la archipedida Seek and Destroy. De allí, los cuatro hijos del diablo se pasearon por el escenario regalando uñas, baquetas y agradeciendo a los peruanos "de puta madre" (como dijo Robert) y a la gigantesca marea negra que vino desde todas partes del Perú, pero también de Ecuador y Bolivia.

No sé si el de anoche en el estadio de San Marcos fue el mejor concierto de los hasta ahora llevados a cabo en el Perú. No sé si en verdad haya sido el más apoteósico espectáculo que vio esta tierra. Lo único que les puedo decir y repetir hasta la saciedad es que lo que viví ayer no lo he vivido jamás en mis cuarenta años de vida. Esa potencia, intensidad y ruido quedará instalado para siempre en mi cerebro y en mi corazón.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿De Coachella al Monumental? (nota actualizada)



De lejos, la reaparición de Paul Mac Cartney fue el hecho más importante del reciente festival de Coachella (California). A lo largo de tres horas de show, Paul hizo un repaso a casi toda su carrera musical de más de cuatro décadas, pero, además, rindió un homenaje a emblemáticos himnos de los fallecidos George y John como Something y Give Peace a Chance.

Ahora suena cada vez más la posibilidad de que Sir Paul llegue a Lima en agosto próximo, como parte de su gira de despedida que se inició el año pasado y que durará dos años.

Hasta el cierre de este post, la noticia de su visita no estaba confirmada del todo, pero de concretarse, sin duda sería el acontecimiento más grande en la historia del rock de nuestro país.

Los dejo con el sensacional set de canciones que Sir Paul presentó en Coachella. ¿Gozaremos de lo mismo?

SET

Jet
Drive My Car
Only Mama Knows
Flaming Pie
Got To Get You Into My Life
Let Me Roll It
Honey Hush
Highway
The Long And Winding Road
My Love
Blackbird
Here Today
Dance Tonight
Calico Skies
Mrs. Vanderbilt
Eleanor Rigby
Sing The Changes
Band On The Run
Back In The USSR
Something
I Got A Feeling
Paperback Writer
A Day In The Life/Give Peace A Chance
Let It Be
Live And Let Die
Hey Jude
Birthday
Can’t Buy Me Love
Lady Madonna
I Saw Her Standing There
Yesterday
Helter Skelter
Get Back
Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
The End

CRUCEMOS LOS DEDOS!!!!


PD: Lo de Paul en Lima en el 2009 quedó en nada, un simple rumor, aunque todo hace suponer (en un 99,9%) que sí vendrá a tierras incaicas en el 2010. Supongo que el concierto no se realizará en la explanada del Monumental de la U, pero tampoco en el Estadio Nacional porque para esa fecha continuarán los trabajos de remodelación para los Panamericanos del 2019. Sospecho que el coloso de la Universidad San Marcos abrirá sus puertas para recibir a este ídolo eterno. Dicen que Dios es brasileño, pero parece que de vez en cuando se pone la bicolor. Ah!...también se ha confirmado la venida de U2. El 2010 se viene con fuerza.

martes, 1 de diciembre de 2009

Canciones de guerra

De los muchos filmes que abordaron el conflicto bélico entre Estados Unidos y Vietnam, existen unos cuantos que, por su calidad en imagen, narración y sonido, han dejado una huella imborrable en la historia de la cinematografía mundial.

Si hablamos de bandas sonoras, estas películas han incluido canciones de los grupos y solistas que en los sesentas y parte de los setentas eran los más famosos y representativos. Las letras, en muchas de estas composiciones, eran verdaderos himnos en los cuales se narraban la feroz y sangrienta realidad que tuvo que afrontar toda una generación de jóvenes norteamericanos; antes, durante y después de dicho conflicto.

A continuación, presentamos una lista de películas que incluyeron en su banda sonora a canciones que, con el tiempo, se han ido convirtiendo en verdaderos clásicos de rock; y cuya valoración, en la mayoría de casos, ha sobrepasado la coyuntura bélica para las cuales fueron creadas.