lunes, 24 de mayo de 2010

Budokan: El gigante asiático


El mítico Nippon Budokan figura, junto con el estadio de Wembley, el Royal Albert Hall de Londres, el Shea Stadium (hoy City Field), el teatro Apollo, el Olimpia de París, el teatro Fillmore y el Madison Square Garden de Nuevo York, en la lista de escenarios donde a lo largo de 50 años se han desatado las manifestaciones más impactantes de histeria colectiva generadas por el rock & roll.

¿Cuál es el misterio que encierra este templo sagrado del espectáculo? Las puertas del Nippon Budokan o Edificio de las Artes Marciales de Japón se abrieron al mundo en 1964 con el fin de albergar las competencias de Judo que fueron parte de los Juegos Olímpicos que se llevaron a cabo ese año en la superpoblada y moderna Tokyo. El coliseo tiene un aforo de aproximadamente 15 mil personas, cuyos aplausos -a decir de muchos de los que se han pisado su arena- se escuchan con una formidable sincronía. Al ingresar se alzan tres pisos de tribunas que alcanzan los 42 metros, mientras que su profundidad llega a los 6 metros.

Su espectacular arquitectura evoca tiempos milenarios que buscan hoy preservar el patrimonio tradicional de las artes marciales japonesas (budo) como el Judo, el Kendo, el Sumo, el Karate, el Aikido, el Shorinji, el Kempo, la Naginata y el Jukendo. Además, su gran techo imita casi a la perfección las laderas suaves y curvas del Monte Fuji, el símbolo espiritual japonés por excelencia.





En sus instalaciones se han realizado multitudinarios conciertos de rock que luego han sido grabados y transformados en placas de culto. Desde los clásicos como The Beatles, Deep Purple, pasando por Cheap Trick, Santana, Ac/Dc, hasta llegar a Dream Theater o Pearl Jam, este gigantesco templo representa una especie de coronación a todos aquellos artistas que han logrado conquistar con su talento al siempre difícil y casi impenetrable imperio del sol naciente. Aquí te presentamos una pequeña muestra de aquellos discos que lograron captar el instante precioso en el que la templanza nipona fue dominada por el irrefrenable vendaval roquero.

Cheap Trick (1979)



The Beatles (1966)




Deep Purple (1973)




Deep Purple-The Ricochet (1985)




Dream Theater (2004)



Ozzy Osbourne (2002)



Bob Dylan (1979)



Queen (1975)



Queen (1976)



Queen (1979)



Red Hot Chili Peppers (2000)



Judas Priest (2008)



Rainbow (1981)



Pearl Jam (2003)



Yngwie Malmsteen (1998)



Ian Gillan Band (1977)



Ten years After (1972)



Eric Clapton (2009)



Santana (2007)



Journey (1983)



Whitesnake (1983)



Kiss (1977)



Creedence Clearwater Revival (1972)



AC/DC (1983)



Oasis (1998)


jueves, 29 de abril de 2010

Sharona mía


En 1978, a sus florecientes 17 años, la guapa Sharona Alperin empezaba a lamer el sabor agridulce de la independencia como vendedora en una tienda de ropa en Los Angeles, California. En ese lugar donde nunca pasaba nada y en medio de ese bosque de atuendos de diversas tallas y colores, jamás imaginó que una tarde inesperada su vida daría un vuelco de 180 grados.

Cuenta la historia que Doug Fieger, en ese entonces un desconocido cantante de una banda bautizada con algo de soberbia como The Knack, entró a esa tienda para matar el tiempo y como quien no quiere la cosa. Al encontrarse frente a la generosa humanidad de la señorita Alperin, el músico se quedó turulato por tan impactante belleza que combinaba a la perfección candor con salvajismo. De ahí en adelante, los días y noches de Fieger se tiñeron del color ébano del cabello de Sharona, ante lo cual se hizo una promesa de no parar hasta conquistarla. Al principio, ella se hizo la desentendida y frente a las reiteradas propuestas amorosas de Doug emitía un silencio repelente y desviaba su miraba hacia otros confines. En la agenda de la joven no figuraba la idea de ligar con alguien a tan breve edad.

En vista de la encendida pasión de Doug por poseer a Sharona, le pidió a su compañero de la banda, Berton Averre, que le ayudara a componer una canción que hipnotizara a la musa de sus sueños. Y así, entre rasgueosde guitarra y “da-da-dás” de medianoche, nació ese pegajoso e inolvidable fraseo al que Doug sumó inspirada letra y su potente voz. En el instante preciso en que la canción quedó terminada se dio inicio a la leyenda de The Knack. El single “My Sharona” se convirtió en un megahit ese año 1979 y, lo mejor de todo, contribuyó con remecer los cimientos de la reinante música Disco. Con tamaños argumentos, la guapa Sharona cayó finalmente rendida ante el talento poético-musical de Fieger y decidió marcharse con él, dejando abandonado a su novio.

Desafortunadamente, el romance entre ambos duró solamente tres años, casi el mismo tiempo en que The Knack se mantuvo encaramado en el pico más alto de la fama. Después de “My Sharona” al grupo no le fue nada bien y, en medio de discusiones y conflictos internos, acabó por disolverse sin haber pergeñado otro hit de similar genialidad. Alguna vez Doug expresó que se enorgullecía de que The Knack haya quedado inmortalizado como una banda “One Hit Wonder”.

El 2009, el talentoso Doug Fieger dejó este mundo a consecuencia de un cáncer cerebral. Por su parte, los años post-The Knack de Sharona Alperin tuvieron más luces que sombras, ya que se convirtió en una reconocida agente inmobiliaria en su natal Los Angeles. Al parecer, la hoy señora Alperin no se duerme en sus laureles y sabe sacar partido de la fama y fortuna que la rodeó en su juventud, pues a través de su página web publicita por todo lo alto su negocio empleando el himno que la hizo popular en todo el planeta.

Pero esa es otra historia. Lo único que cuenta es que “My Sharona” sigue siendo el nombre de una mujer hecho canción que, alguna vez, desató una fiebre musical y que hoy, a pesar de los años transcurridos, muchos seguimos disfrutando.



martes, 27 de abril de 2010

sábado, 24 de abril de 2010

Cruce de géneros

Disco Queen (Pain of salvation)
Alguna vez un gurú del metal dijo que pretender juntar la brutalidad sonora del heavy con los gimoteos repetitivos y pegadizos del ritmo disco equivalía a cruzar a un caballo con una gallina. Tanta crudeza no bastó para la banda sueca de rock progresivo, Pain of salvation, demostrara que hasta los más agresivos y duros añoran en algún momento de sus vidas haber recalado en el Studio 54, celebérrimo templo de la música disco en los setentas.




Detect myself (Superior)
Este experimento, diriamos "asantanado" (por su fusión latina a lo Carlitos Santana) empieza con un saxo orgásmico que parece extraído del sountrack de una pela de James Bond, para luego transitar deshinibidamente por los jirones del dance y la salsa (sobre todo en los minutos 3:40 y 5:01). Eso sí, la música nunca deja de circundar por la ancha avenida del metal. La banda Superior proviene de Kaiserlautern y muchos la consideran el Dream Theater germano.




viernes, 23 de abril de 2010

Arquitecto en Espiral (Black Sabbath)



“Cielos en espiral. Naves de plata sobre océanos plasmáticos disfrazados”. Parte de la letra de esta alucinante canción que forma parte del álbum Sabbath Bloody Sabbath, de 1973. El autor de esta pieza magistral, mezcla de rock duro de melodía narcotizante con finos añadidos psicodélicos y progresivos, fue el bajista de la banda Geeze Butler. Según él, la compuso inspirado por los agujeros en la piel provocados por los inyectables cargados de sustancias químicas.

Cuentan que para grabar este epónimo álbum los integrantes de la banda se encontraban tan duramente imbuidos en sus adicciones a las drogas, que tuvieron que recluirse en un lejano castillo en Gales en busca de tranquilidad e inspiración (o quizás para que ningún mortal interrumpiera sus “vuelos”). El arquitecto del título podría ser dios, aunque en el estado en el que se hallaban cabe la posibilidad de que se refiera a cada uno de ellos como arquitectos de su propia espiral de ADN.

miércoles, 14 de abril de 2010

"DOBLE 9 NO SE VENDE"

En el caso de la posible venta de Radio Doble 9 a Corporación Universal vienen circulando en el ambiente muchos rumores de que dicha operación ya se concretó, a pesar de que hace dos semanas el señor Manuel Sanguinetti emitió un comunicado, vía el diario El Comercio, negando rotundamente que se haya realizado o se realice siquiera dicha venta.

Para aclarar el panorama que a muchos fanáticos de la radio nos mantiene en la nebulosa, me contacté vía e-mail con el gerente de ventas de la radio rock en Lima, a fin de que me informara si es que en verdad dichos rumores de venta eran ciertos, recibiendo como respuesta la siguiente y contundente frase:


"DOBLE 9 NO SE VENDE"


Como quiera que soy asiduo oyente de la radio rock en Lima desde hace más de 25 años, esta frase me llenó de alivió y tranquilidad, porque eso significa que voy a seguir disfrutando de su extraordinaria programación. Sin embargo, mientras no haya un nuevo pronunciamiento oficial y público al respecto, aún no podremos cantar victoria y conocer a ciencia cierta si nuestra querida radio seguirá deleitándonos con su música o si finalmente pasará a otras manos.

Los fieles seguidores de Doble 9 esperamos que esto último no se concrete.