lunes, 19 de julio de 2010

viernes, 16 de julio de 2010

Dio versus Manowar

El disco tributo a DIO 'Magic - A Tribute To Ronnie James Dio', realizado por la discográfica de Manowar, Magic Circle Music, ha causado irritación en el entorno del difunto vocalista debido a que los beneficios que se obtengan no serán donados a la fundación contra el cáncer, creada tras la muerte del cantante por cáncer de estómago. Wendy Dio, David Feinstein (primo de Dio) y el sello discográfico de Manowar cruzan acusaciones.

La viuda y manager de DIO, Wendy Dio, ha realizado un llamamiento a los fans para que no compren el álbum tributo, ya que no apoya a la fundación contra el cáncer creada tras la muerte de Dio: Por favor, no dejen que los engañen, no lo están haciendo por la Ronnie James Dio Stand Up And Shout Cancer Fund; el dinero va a ir a sus bolsillos y no a la fundación. Es totalmente vergonzoso y molesto que quieran hacer dinero de la muerte de Ronnie.

Por otra parte David "Rock" Feinstein, primo de Dio, también ha arremetido contra el tributo de MANOWAR: He visto en la web de Magic Circle Music que yo contribuía con una canción en su tributo a Dio. También que yo específicamente compuse este tema para Ronnie. ¡Esto es totalmente falso! La canción se llama 'Far Beyond' y fue un corte del álbum de FEINSTEIN 'Third Wish', lanzado en 2004 por Magic Circle Music (SPV). Fue compuesta por John West y yo hace ocho años. No formo parte de este tributo de Magic Circle y sólo formaré parte de un tributo a Ronnie que sea permitido por Niji Entertainment Group y Wendy Dio.

Por parte de Magic Circle Music ha emitido un comunicado Neil Johnson, director de los DVDs y vídeos de MANOWAR:
Espero que todos disfruten este tributo y por favor no se dejen influenciar por algunos comentarios envidiosos y negativos sobre este proyecto hecho desde el corazón, del que yo y muchos otros nos sentimos muy orgullosos. Magic Circle Music pronto emitirá un comunicado pero déjenme expresar mis sentimientos sobre varios hechos indiscutibles:

1) Joey DeMaio y otros miembros de MANOWAR conocían a Ronnie mucho antes que la gente que está hablando mal del proyecto, con la excepción de David 'Rock' Feinstein.

2) Joey y Ronnie eran amigos cercanos y ninguna palabra de envidia podrá cambiar eso.

3) En mi opinión, Rock Feinstein tiene a una única persona a la que agradecer el que tenga una carrera hoy en día y esa persona es Joey DeMaio. Joey le firmó para Magic Circle Music personalmente, Joey no sólo hizo posible que tocase en Wacken, si no que incluso Joey tocó con él en el escenario 'Far Beyond'. Es bien sabido que Ronnie y Rock llevaban sin hablarse durante muchos meses, y Joey fue el responsable de reunirlos sobre el escenario esa noche. Por último, este tributo está siendo realizado en memoria de un amigo por sus amigos, no por motivos económicos. Joey DeMaio confía en sus fans y sus fans confían en él. Viendo este vídeo quedará claro que hay una auténtica y legítima historia (y razón) tras nuestro tributo a Dio.

Días después, Dan Padavona, hijo de Ronnie James Dio, aclaró en un comunicado que Joey DeMaio contactó con él hace semanas para pedirle opinión sobre el destino de los beneficios que producirá el disco tributo "Magic - A Tribute To Ronnie James Dio". Dan le recomendó el centro M.D. Anderson, donde se estuvo tratando su padre, y la fundación The Jimmy Fund, de la cual es socio. Según Dan, el bajista habría solicitado los documentos para hacer la donación, y no tiene duda de que "cumplirá su promesa".








Articulo tomado de la revista Réquiem

PD:
Controversias y líos aparte, el álbum tributo se editara en formato físico el 16 de Julio, o sea hoy, e incluiría el siguiente track-list:

  1. Manowar ("Heaven And Hell")
  2. Holyhell ("Holy Diver" - Live In Norway)
  3. Metalforce ("The Last In Line")
  4. Magic Circle All Star Band ("Long Live Rock'n Roll")
  5. Awaken ("I Speed At Night")
  6. Crosswind ("A Light In The Black")
  7. Dean Cascione ("Never More")
  8. Feinstein ("Far Beyond")
  9. Harlet ("Straight Through The Heart")
  10. Jack Starr's Burning Starr ("Catch The Rainbow")


Demolition man: los dichos y entredichos de Stewart Copeland


Al igual que sus potentes baquetazos, su lengua descarga jabs y uppercuts que no dejan títere con cabeza. Su transparencia brutal a prueba de sutilezas y su guerra personal contra lo políticamente correcto ha hecho que Stewart Copeland defenestre a Sting del honor de llevar el apelativo de “Mi (ex) Police favorito”. Aquí van algunas frases célebres y otras no tan celebradas de este mítico percusionista, hijo de un ex agente de la CIA, que hoy cumple un año más de vida.

“Sting saltó como un afeminado petulante en un lugar de un Dios del rock, mientras que yo mismo fui un completo desastre desincronizado. ¿Y quién sabe lo que el guitarrista (Andy Summers) estaría haciendo? Debía de estar en Idaho.”
Tras el concierto que dio The Police en Vancouver, en el 2007, Copeland critica el desempeño de su archirival Sting, en primer lugar, luego se dispara al pié él mismo y acaba por deglutir enterito los flojos riffs de Summers.


“Andy y Sting no tienen la menor idea de lo que hago, ni de que compuse 40 músicas para películas, ni de que compongo para orquestas. Hablan de música delante de mí como si no comprendiera lo que dicen. Se decidió hace treinta años que yo sería el batería de The Police. Y nada cambiará eso.”
Entrevista con LE PARISIEN tras la -para muchos- desastrosa gira mundial que más que reencuentro evidenció un total desencuentro entre esas tres piezas de la otrora máquina perfecta que fue The Police.


"The Police se convirtió en jaula de oro y la única manera de salir fue reventarla"
Entrevista con Blog me tender


“El grupo no era un lugar acogedor. Nos presionábamos, empujábamos y desafiábamos unos a otros. Nos sacudíamos la jaula mutuamente”.
“Creo que es bastante claro para el lector, el amor y respeto que tengo por mis dos colegas (Sting y Andy Summers)”.
Amor / odio/ amor/ odio/…
El Informador


“Ocasionalmente. Con el tiempo desapareció por completo. Cuando estás en la escuela y ganas un trofeo en fútbol, estás muy excitado y se lo muestras a tus amigos, tu corazón vibra cada vez que lo ves. Una semana más tarde ya no es tan importante; un año después ni lo ves... Veinte años más tarde no tiene ningún sentido. Mis Grammies y discos de oro están en cajas en el garage. Y me había olvidado de Police: tenía un trabajo como compositor para películas, una nueva casa en una nueva ciudad, una familia, una nueva vida. The Police era algo que tenés en una repisa y ya no mirás más.”
Preguntado por Página 12 si en los veinte años en que no tocó sentía nostalgia de The Police


“Cuando éramos jóvenes queríamos incendiar todo y destruir el mundo. Eso es lo que la gente joven desea. Pero ahora soy un adulto: pago mis impuestos y tengo niños en la escuela. Ya no quiero destruir todo ni tampoco amonitarme en las calles. Así que el mensaje (a los jóvenes) es: coman vegetales, hagan sus tareas y escuchen rock”
Entrevista con Pingmag


“Ser rock star no es bueno, no es real, es algo que no tiene que ver con la realidad. Ser un artista, eso es real, la música es verdad. Dar giras, tomarse fotos, salir en revistas, no es real.”
Entrevista con La Jornada


"La verdad es que ignoraba mucho de sus grupos y sus conflictos"
En entrevista con El País, de España, Copeland se asombra de la extraordinaria vida de Andy Summers, descrita en su autobiografía (El tren que no perdí, 2007). Dicen que veinte años no son nada, pero para los policías fueron total desconexión.


“Está para una cerveza”
Sobre la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.


“Está para cuatro cervezas”
Sobre la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet


“Está para una botella de tequila: para mí y para ella”
Y continúa ¿alabando? las bondades ahora de Hillary Clinton.


“…creo que George W. Bush debería ser juzgado como criminal de guerra... ningún líder americano tiene tanta sangre inocente en sus manos, me gustaría verle en la cárcel. Procuraré que no me arrastre la pasión: estoy convencido de que es el peor presidente de Estados Unidos del tiempo que he vivido. Cuando él llegó, mi país era rico, respetado y optimista... y todo se ha perdido. Es incalculable el daño que ha hecho a EE UU y al resto del mundo.”
Grande Copeland...
Entrevista con El País, España.

jueves, 15 de julio de 2010

Los 54 de Joe Satriani

Joe Satriani, un acróbata y virtuoso de las cuerdas, un máster en las técnicas de la ejecución de la guitarra, nació un día como hoy hace 54 años, un 15 de julio de 1956 en Westbury, Nueva York. Dicen que a los 14 años de edad rasgó su primera guitarra y que poco tiempo después ya tenía instalada una mini escuela en su hogar en donde enseñaba a tocar ese adorable instrumento que vino con él al nacer. Entre sus discípulos de aquella primigenia época se encontraba un joven llamado Steven Siro, quien años más tarde saltaría a la fama con el nombre de Steve Vai.

Tanta precocidad requería potenciarse al máximo, por lo que Joe decidió oír y seguir el llamado divino de la vocación musical, en lugar de apuntar sus horizontes yendo a la universidad para titularse de abogado, médico o contador, tal como lo haría un chico o chica que busca asegurar su futuro en un trabajo común y corriente, con horario fijo y sueldo mensual asegurado (bueno, no en todos los casos, por supuesto). Cuatro años más tarde, y tras haberse nutrido de las técnicas y habilidades de dos insignes baluartes del jazz moderno: el guitarrista Billy Bauer y el pianista y compositor Lenny Tristano, el joven Satriani llegó a la prestigiosa Universidad de Berkley, California, pero, ojo, no como alumno sino como profesor de guitarra.

Así transcurrieron los años y con la mira siempre puesta en el incierto horizonte musical, para 1983, Joe decidió dar un primer paso gigantesco: puso la piedra fundamental de su propio sello discográfico Strange Beautiful Music, con el cual lanzó su primera placa The Joe Satriani EP. Si bien por un lado este disco pasó desapercibido para la gran masa, al final resultó crucial en su carrera, pues le ayudó a estampar su firma por Relativity Records, sello discográfico que lo hizo conocido por todo el planeta y con el que grabó el vinilo Not of This Earth. Acerca de este trabajo, Satriani comenta: “la música refleja una colección de ideas que fueron hechas al mismo tiempo. Mi meta era hacer un disco de guitarra que fuera disfrutado por todos, que no sea una grabación de solos de guitarra, sino que contenga música real.”

En 1987, Joe editó Surfing with the alien, probablemente su más memorable placa y en la que demuestra su espectacular avance en el manejo de la guitarra, así como un vasto conocimiento del repertorio de los efectos de sonido. Según la opinión de críticos, expertos y amantes del rock instrumental -a los que me sumo- si hubiera que escoger un material emblemático de este genio, sería éste sin lugar a dudas.



Para 1988, lanzó Dreaming # 11, un extended play con tres temas en vivo y uno en estudio,
The crush of love, una balada contagiante rodeada de fuertes matices rockeros. Al año siguiente, Satriani por primera y acaso última vez muestra su voz al mundo en algunos surcos del álbum Flying in a blue dream, que contó con la colaboración de Simon Phillips, ex batero de Toto y de muchas otras bandas de peso, más conocido en el ambiente rockero como “El rey del doble bombo”.

Entrados los noventas, Satriani tuvo la enorme responsabilidad de sustituir nada menos que a Ritchi Blackmore, durante la gira de 1991 de Deep Purple. Sin lugar a dudas, esta exitosa incursión temporal al lado de los ”purpurados” fue para Joe uno de los mayores hitos en su ascendente carrera.

Al año siguiente, aparece el que para muchos es una de sus producciones más logradas de "Satch": The Extremist, material que incluso fue nominado al Grammy como Mejor Disco Instrumental de 1992, y con el que consiguió infinidad de galardones. Por si no lo recuerdan, la pieza Summer song se hizo mundialmente famosa gracias a un comercial de la transnacional Sony, y, posteriormente, empleada como fondo musical en innumerables spots publicitarios y cortinas de programas deportivos de la radio y la televisión.

Más tarde aparecerían otros discos de enorme influencia como el recopilatorio The Beautiful Guitar (1993); el doble Time Machine (1993) y el simplemente denominado Joe Satriani (1995).

Siempre en los noventas y junto con su antiguo alumno Steve Vai -convertido ya en un consagrado músico - y el guitarrista Eric Johnson armaron el proyecto G3, una especie de velada donde las mejores guitarras del mundo se fusionaban en un mismo escenario, primero cada uno con su respectiva banda y luego todos juntos en un fabuloso "Súper jam". Años más tarde, vendrían otras veladas multitudinarias del proyecto G3 alentadas por “Satch” y siempre con su amigo Steve Vai, más el aporte de otros capos como Yngwie Malnsteen (G3: Rockin’ in the Free World, 2004), Joe Petrucci y Mike Portnoy, este último en la bateria (G3: Live in Tokyo, 2005).

Tras el lanzamiento de su noveno álbum Crystal Planet, en 1998, Satriani aparece en los escenarios totalmente rapado -imagen que conserva hasta la actualidad- aunque con un entramado musical que para muchos significó una evolución en su carrera, ya que se desancla ligeramente del hard rock y heavy metal para condimentar sus canciones con elementos soft extraídos del pop y las baladas. En lo personal, de este disco subrayo la relampagueante Raspberry Jam Delta-V y, por supuesto, el track que da nombre a la placa.

A principios del nuevo siglo, Satriani lanza el experimento electrónico denominado Engines of creation; le seguirán Live in San Francisco (2001); Strange Beautiful Music (2002), con la colaboración del influyente ex King Crimson, Robert Fripp en la clásica Sleep walk, original de Santo y Johnny Farina; The Electric Joe Satriani: An Anthology (2003); Is there love in the space? (2004); One Big Rush (2005); Super Colossal (2006); Satriani Live! (2006), y Professor Satchfunkilus of Rock (2008), disco que presentó en Lima el 5 de agosto de ese mismo año en un concierto realizado en el Jockey Club del Perú y que, lamentablemente, convocó a regular cantidad de gente. No se puede pedir más en una ciudad donde ni en las radios, ni en la televisión, y sólo en Internet y en unos contados arrabales donde se juntan fans y conocedores se escucha la música de Satriani.

En 2009, junto a los ex Van Halen, Sammy Hagar y Michael Anthony, y el baterista de Red Hot Chili Peppers, Chad Smith, “Satch” formó la agrupación Chickenfoot, que lanzo su primer material discográfico en junio de ese año con resultados -admitámoslo- bastante discutibles si tenemos en cuenta la trayectoria y calidad de sus integrantes.

Además de su contribución a la escena interpretativa como virtuoso guitarrista, Satriani creo la serie de guitarras Ibanez JS y el amplificador Peavey JSX, que habitualmente emplea en sus presentaciones en vivo. Entre los pupilos que tuvo alguna vez “Satch” figuran personalidades como el ya mencionado Steve Vai, Kirk Hammet (Metallica), David Bryson (Counting Crows), Larry Lalonde (Primus), Marty Friedman (Megadeth), Alex Skolnick (Testament) y Charly Hunter.

Si bien para algunos, Satriani cojea en lo que se refiere a composición -sus detractores dicen que su alumno Steve Vai lo ha superado en ese aspecto- no se puede negar que su derroche de técnica en el mástil, sus seductoras melodías y la envolvente potencia y energía desplegada en los escenarios han logrado posicionarlo como uno de los mitos vivientes no sólo del rock instrumental, sino de la música contemporánea. Feliz Cumpleaños, “Satch”.

miércoles, 14 de julio de 2010

Las discográficas de EEUU gastan 16 millones de dólares para recuperar 390.000 de las descargas

Lo publica Recording Industry vs People y lo hace, además, en tono jocoso: la RIAA, la organización que aglutina a las empresas discográficas de Estados Unidos, ha gastado en 2008 más de 16 millones de dólares para perseguir a quienes descargan música ilegalmente. Una suma estratosférica que tendría sentido si las ganancias fueran iguales o mayores, pero lo cierto es que la RIAA pide unos 390.000 dólares en total a quienes acusa de infringir el copyright.

La RIAA se ha dejado ese dinero pagando a los bufetes de abogados que les llevan los casos. Y según publica este blog, no es la primera vez, ya que esta sangría de dinero se repite desde hace unos años: en 2007 gastaron más de 21 millones y en 2006 fueron más de 19 millones, a lo que hay que añadir cada año más de 3 millones de dólares en trabajos de investigación. Y en ninguno de esos casos, la suma reclamada era mayor de 600.000 dólares.

Teniendo en cuenta la enorme cantidad de dinero que pone en juego, desde hace unos años la RIAA intenta conseguir acuerdos extrajudiciales con los acusados: envía una carta a aquellos que en su juicio infringen el copyright y les pide una suma de dinero a cambio de no seguir con las diligencias.

Según publica Lemonde.fr, unos cien casos se habrían resuelto de manera amistosa.

Vía: Nación Red


lunes, 31 de mayo de 2010

John Bonham: El hijo del trueno


Whole lotta love. Desde que se inventó el rock, el mundo ha visto aparecer notables bateristas, guitarristas, bajistas y teclistas. Cada quien tiene su músico favorito y un probable primer lugar en su ranking personal, pero lo cierto es que, en estos tiempos, después de haber escuchado música por más de 35 años, me resulta particularmente un ejercicio inútil e improductivo polemizar sobre quién es el mejor en cada especialidad. Es casi como querer defender el argumento de que tu mamá es mejor que mi mamá. Sin embargo, en donde sí hay un acuerdo casi unánime entre entendidos y fanáticos es en el hecho de que John Henry Bonham (1948-1980) -originario de Redditch, Worcestershire, Inglaterra- fue uno de los más influyentes, innovadores y revolucionarios cultores del arte de darle vida a las tarolas, platillos y bombos.

Lo más resaltante de Bonham es que nació provisto de una genialidad que lo convirtió en un autodidacta de la batería -un verdadero “made by himself”-. Nunca pisó una escuela o instituto que le enseñara el a,b y c de las habilidades y técnicas del arte de la percusión. Sus mejores cátedras las recibió desde muy pequeño, mientras imitaba los movimientos de sus ídolos Gen Krupa y Buddy Rich. De Gen adquirió la energía y brillantez para manejar las baquetas y dar golpetazos a forro, en tanto que de Buddy asimiló la técnica rápida para ejecutar los solos. Ya en los sesentas y poco antes de embarcarse en la nave que lo encumbraría en el olimpo de los grandes rockeros de la historia, John declaró su admiración por Ginger Baker, por ese entonces, un reputado baterista y pieza clave de esa trilogía blues-rockera llamada Cream.

Moby Dick. Sentado en la parte posterior del escenario y rodeado de esa parafernalia platinada y de variada geometría, los brazos de "Bonzo" (así lo llamaban por buena gente no por posible suicida) parecían estallar en ráfagas interminables. Cuentan quienes lo oyeron tocar en vivo o compartieron largas sesiones de grabación que sus baquetas causaban tanto ruido que cada golpe era capaz de ocasionar rajaduras en las paredes o dejar una vivienda sin vidrios y en escombros. La bravura de su impacto era tal que una vez, a mediados de los sesentas, el propietario del Birmingham Studio, harto de su infernal bulla, lo echó a patadas porque hacía demasiado escándalo y, peor aún, tuvo la osadía de augurarle un negro porvenir si es que seguía dedicándose a la música. Me imagino que, años después, luego de haberse enterado de cómo le fue a Bonham, ese pobre hombre de escaso olfato musical debe haber golpeado tanto su cabeza contra la pared que quizás haya dañado las estructuras más que la potente batería de Bonham.

John y Patty Bonham

Rock and Roll. Los inicios de Bonham en el mundo del rock fueron complicados y marcados por la inestabilidad económica, el hambre y el desencanto. Pese a las vicisitudes y al alto precio que tenía que pagar aún por el derecho de piso, igual se entregó en cuerpo y alma a la música, por lo que decidió unírsele en un matrimonio perpetuo que -a diferencia de las promesas de amor hechas al pie de un altar- solamente sería separado por la muerte, tal como ocurrió.

En una de esas fallidas incursiones musicales juveniles, Bonhan conoció al rubio Robert Plant, cuando ambos entraron a formar parte de la Blues Crawling King Snakes, banda cuyo larguísimo nombre contrastó con su brevísimo tiempo de vida. A partir de ese momento se creó una química especial entre Plant y Bonham. Por algunos años, ambos alternaron en varias bandas aunque con casi nula resonancia. Tiempo después, Robert fue reclutado en el proyecto musical armado por el ex guitarrista de Yardbirds, Jimmy Page, quien ya contaba con la participación del bajista John Paul Jones, un multifacético músico que hasta ese momento llevaba una vida sosegada como arreglista de estudio. Fue Plant quien dio a Page buenas referencias acerca del talentoso Bonham, pero como el entonces joven Jimmy era de esos tipos que no se tragaban cuentos muy fácilmente se tomó el trabajo de ir a ver y escuchar al baterista de los mostachos en un concierto que dio la banda de Tim Rose -de la que Bonham era integrante- y que se realizaría en la localidad de Hampstead, Londres. Luego de escuchar los estallidos de percusión que retumbaron en todo el recinto, Page sólo atinó a decir: “He allí el indicado para ocuparse de la batería de Led Zeppelin”. Era julio de 1968. El sueño acababa de iniciarse.


The song remains the same. Desde la génesis de Led Zeppelin, “Bonzo” tuvo una especial predilección por las baterías Ludwig, modelo Vistalite, la misma marca que utilizó Ringo Starr durante en su exitoso periodo beatle. Fue tanto el apego de John por estas cajas de fabricación alemana que firmó un contrato de representación con esta marca por el resto de su carrera. Pero así como contar con una buena guitarra no te hace un buen guitarrista ni te garantiza un buen sonido, una batería de gran calidad no es determinante para crear un estilo propio si careces de talento y no le pones una dedicación extrema a tu afición o trabajo. En el caso de "Bonzo" hicieron falta otros elementos que salieron de su misma erudición y habilidad. En base a esas cualidades, Bonham acuñó desde el principio una marca personal sobre la base de un impacto mucho más duro, acelerado y con pocas florituras alrededor.

Por esa época la mayor parte de bateros ejecutaban sus performances con fuertes tintes jazzeros y blueseros, sin embargo, Bonham -que también llevaba en el alma raíces del jazz y el blues- supo adecuar ambas influencias a sus interpretaciones y logró escribir de su propio puño y letra el manual del verdadero baterista de hard rock y heavy metal. Según los entendidos, la técnica de John para construir ritmos en base a golpes gruesos viajaba de abajo hacia arriba; es decir, se enfocaba primero en estremecer al bombo, luego apuntaba a la caja y, al final recién daba cuenta de los platos empleando una menor potencia. Otro signo de distinción del sonido Bonham radicaba en el empleo de kits de batería de dimensiones mayores a las habituales. Por ejemplo, la medida estándar de un bombo solía ser de 20”, pero a “Bonzo” le gustaba siempre demoler una de 26”, con una maza de madera y ambos parches sin perforar.

Finalmente, como buen hijo de un constructor de casas, Bonham poseía conocimientos de albañilería y carpintería, los que le sirvieron para construir y diseñar él mismo sus propios ambientes donde grababa la batería: su costumbre era levantar espacios amplios, con suelos y paredes de madera, para obtener una grado alto y natural de reverberación.

La Ludwig de Bonham


Bonzo’s Montreux. Sin lugar a dudas, las manos de Bonham se dan a notar en cada uno de los discos de Led Zeppelin, pero son en estos cortes donde se aprecia la velocidad de sus puños de acero: Good Times Bad Times, Communication Breakdown, Rock and roll, The lemon song, When the leavee breaks, Moby Dick, The Ocean, The Crunge, Fool in the rain, Hot on for nowhere , Achilles last stand y, por supuesto, Kashmir.

Celebration Day. Para 1980, Bonham y Page estaban viviendo una de sus peores etapas personales: habían sucumbido a sus adicciones al alcohol y las drogas, respectivamente. Ello derivó en que las sesiones de grabación del álbum “In through de out door” se realizaran sólo con la participación activa de Plant y Jones. Pese a todo el barullo originado por las ausencias de dos de sus integrantes, Led Zeppelin logró recomponerse y alistarse para llevar a cabo una gira por Norteamérica a partir del mes de noviembre de ese año, la que se iniciaría con cuatro conciertos en Chicago. Lamentablemente, la muerte repentina de “Bonzo” a sus tempranos 32 años a causa de una aspiración de vómito tras una espeluznante borrachera, y a dos meses del inicio de la gira, supuso no solamente la cancelación de todos los conciertos, sino la disolución definitiva de la banda. Los fanáticos del grupo que aún mantenían la esperanza de que en cualquier momento se anunciara el nombre del sustituto de Bonham, tuvieron que agachar sus cabezas y conformarse con acatar la decisión de sus venerados. Llenos de ira, algunos quizá destrozaron sus boletos por el destino tan cruel y absurdo que le tocó vivir a la banda de sus amores. Otros, a lo mejor, lo tomaron con menor ansiedad y respiraron hondo, guardaron sus boletos en sus gavetas con la intención de conservarlos como un buen recuerdo y atesorar así una pieza de colección que se revalorizaría con el paso del tiempo. Y así fue. En 2005, se abrió un espacio en internet para que aquellos amantes de la memorabilia adquieran a precios que fluctuaban entre 35 y 300 dólares aquellos tickets que nunca fueron usados y que en su momento costaron entre 10 y 15 dólares.

Si “Bonzo” viviera cumpliría hoy, 31 de mayo, 62 años. Me imagino lo que hubiera sido la celebración por su onomástico y el reencuentro amical y musical con sus antiguos cómplices de batalla: Robert, Jimmy y Jones dominando el escenario y desatando la histeria de la multitud; Bonham siempre detrás, pero con el poderoso brillo de un hijo del trueno.

Así como "Bonzo" vivió entre la transgresión y al filo de la navaja, murió dejando un legado musical que muchos hoy reviven en cada performance arriba del escenario, cada quien a su estilo pero siempre llevando en alto el nombre del maestro. Le sobrevive su hijo Jason, a quien traspasó algunos de sus conocimientos y que hace poco representó dignamente a su famoso padre en el breve retorno que tuvo Led Zeppelin a los escenarios. No fue lo mismo, claro que no, pero fue igual de bueno. Larga vida al "Bonzo".





Más información:

Baterías y canciones

El “Bonzo” en Wiki

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